Cómo hacer las paces con tu dinero.

Lo que sucede entre el dinero que llega a tus manos y tú, puede definirse como: una relación.

Y las personas somos seres relacionales, nos movemos entre y en forma de relaciones, así por ejemplo, tu actúas de una forma en tu trabajo y de otra forma en tu hogar, también lo haces de formas distintas con cada miembro de tu familia; además, las relaciones en muchos casos están supeditadas a tus estados de ánimo, de manera que si estás feliz, te relacionarás de forma distinta a que si no lo estás tanto.

En resumen, tus relaciones sufren el impacto de tu estado de ánimo y no es distinto con el dinero. La forma en la que aprendiste a relacionarte con el dinero, ha marcado profundamente la relación entre ustedes, y esa relación está determinando todos los resultados que actualmente tienes con el dinero.

Venimos de una sociedad culpógena, en la que se le añadieron al dinero una cantidad de características morales, que nos llevaron a crecer con ideas absolutamente erróneas sobre él.

Veamos cuando naciste, te llevabas muy bien con el dinero, te encantaba que los adultos te dieran dinero para ir a comprar golosinas, querías cosas y te las compraban, probablemente te enseñaron a tener una alcancía y te decían que debías ahorrar, tal vez llegaste a acumular algunos ahorros, y en líneas generales tu relación con el dinero era genuina y funcional, hasta ahí todo iba bien entre el dinero y tú.

No obstante, paralelo a ese escenario, veías a tus padres o responsables de tu crianza con sus conflictos relacionados al dinero: .

  • Se enfadaban cuando no había suficiente.
  • Te regañaban para que no pidieras tanto.
  • Viste escasez… o viste derroche.
  • Escuchabas refranes que colocaban como víctima o verdugo al que tenía dinero o al que lo derrochaba.
  • Viviste las interpretaciones erróneas de pasajes bíblicos donde parecía que se condenaba la tenencia de dinero.
  • Probablemente había peleas entre mamá y papá por el dinero.
  • Tal vez había una relación de dominación entre ellos.
  • Creciste en un hogar mono-parental y veías a mamá o papá traer dinero a casa, a costa de abandono afectivo y mucho sacrificio. Y así un sinfín de escenarios.

Una creencia es un pensamiento hecho verdad, aunque sea falso.

Tony Robbins

Todas esas situaciones relacionadas al dinero que viste y viviste durante tu infancia, fueron plasmando las improntas que tienes respecto al dinero, que no son más que esas creencias cargadas de significado, que están ahí en tu mente y entran en conflicto en cada transacción financiera que haces en la actualidad.

Así pues, por más que intentas prosperar, terminas quebrando porque no deseas traicionar tu legado de pobreza. O por ejemplo, cada vez que deseas ahorrar te auto-saboteas en arrebatos impulsivos de gastos, dulces, o cualquier otra cosa, porque para ti, la falta de límites financieros o mejor dicho los arrebatos emocionales, significan el amor que profesaba tu madre o padre en cada intento de llenar con cosas materiales sus ausencias físicas.

Terminas accediendo a los caprichos de los tuyos, porque te ataca la culpa terriblemente cuando les dices que no; ya que escuchaste una y otra vez decir a tus padres, «yo te doy todo lo que yo no tuve con mucho sacrificio,» y por eso te sientes culpable cada vez que le niegas algo a los tuyos, o cada vez que te das algo a ti. Porque tu dinero representa lucha y sacrificio.

O probablemente tu caso parece el opuesto; creciste con mucho temor a gastar y/o perder dinero, y ahora haces del dinero tu Dios, confías ciegamente en el dinero, trabajas por el dinero, vas detrás del dinero, lo cuidas como tu más grande tesoro, te da miedo perderlo… Por eso gastas lo mínimo y no haces inversiones, te cuesta desprenderte de él, no haces regalos porque lo consideras un desperdicio, o haces regalos priorizando tu economía y no el deseo de agradar a quien recibe el regalo.

Cualquiera de los múltiples escenarios que existen en torno a este tema, la relación tuya y de tu dinero, se fue tornando tan contradictoria y complicada, que hubo una ruptura y terminaron distanciándose, a tal punto, que viven juntos, pero no revueltos, el anda por su lado y tú por el tuyo, cada vez que intentas acercarte él te evade y viceversa, se acostumbraron a vivir como esos matrimonios de apariencias, en los que externamente pareciera que todo va bien, y la verdad es que internamente todo está desecho.

Lo que les pasó a ti y al dinero es muy común. Es como cuando dos personas que tienen un desacuerdo, se molestan, suelen culparse la una a la otra, y pasan cosas como estas:

  • Tú dices que el dinero nunca te alcanza
  • Que así como llega se va, también sueles decir que
  • Viene únicamente a cubrir lo básico y jamás te queda para ningún gusto.
  • Que la vida es trabajo duro
  • Total los ricos están completos, etc.

Mientras él dinero, no quiere estar contigo, o no quiere ceder y hacer lo que tú le dices (quieres) que haga, termina teniendo agenda propia y se comporta como le da la gana.

La diferencia entre el dinero y tú, es que el dinero es un elemento neutro, realmente el no siente, no piensa, y no puede actuar por sí mismo, ese elemento únicamente está reflejando todo eso que tienes en tu mente subconsciente, y si no trabajas con madurez y responsabilidad por descubrir todo lo que hay oculto en tu cabecita, corren el riesgo de seguir viviendo en una relación contaminada.

Es exactamente igual a cualquier otra relación de enemistad. ¿Te ha pasado esto alguna vez? ¿Estás de acuerdo conmigo en que una relación en conflicto es una situación muy desagradable? ¿Reconoces qué el conflicto alimenta pensamientos destructivos? A casi nadie le gusta tener problemas con sus vecinos, familiares y/o amigos, y a quienes si les gusta porque se acostumbraron a vivir en conflicto, tarde o temprano soltarán la toalla exhaustos, porque no existe cuerpo que aguante vivir en un conflicto eterno. Entonces,

  1. ¿Cómo podemos llevarnos bien aunque de vez en cuando haya roces?
  2. ¿Es posible sanar las heridas y acabar con todos los significados negativos que tengo asociados al dinero?
  3. ¿Realmente puedo mejorar mi actitud respecto al dinero?

Revisemos el caso como lo hemos hecho hasta ahora, como una relación: tú y el dinero. ¿Qué los llevo a caer en conflicto? Las situaciones que les llevaron a formar creencias y significados inconvenientes

  • Tu te formaste ideas que han ido en contra de la relación;
  • El dinero, como elemento neutro, no hace nada al respecto;
  • Pero como tú si llevas contigo una gran carga emocional, miras en el dinero toda esa carga emocional, y terminas añadiéndole al dinero atributos que realmente no tiene;
  • En el peor de los casos te diste por vencida y dejaste la relación así.

¿Cómo disolver ese conflicto?

Revisando las creencias y dándole significados distintos a los escenarios del pasado.

Cuando una de las dos personas en una relación decide cambiar, eso basta para lograr un cambio significativo entre ambos. Si te decides a llevar a cabo ese cambio, ya has avanzado en la solución del conflicto en un 50%

¿Es posible sanar las heridas y acabar con todos los significados negativos que tengo asociados al dinero? Darte el permiso de experimentar una relación distinta y libre de prejuicios es el comienzo, probablemente los recuerdos siempre estén allí, pero ya no te harán daño. Al disminuir la carga emocional y construir nuevas creencias, dejarás de reaccionar y comenzarás a actuar pro-activamente.

¿Realmente puedo mejorar mi actitud respecto al dinero? Construir una relación a partir de tus propias vivencias, desechando lo que no te sirve y tomando únicamente aquello que tu decidas y que te abra posibilidades, es perfectamente posible, lo hemos vivido durante todos estos años de trabajo con personas en sus finanzas desde el ser.

El hombre está hecho por sus creencias. Como él cree, así es


Johann Goethe

Nuestros entrenamientos tienen sus bases en principios avalados por el manual de instrucciones para la vida, La Biblia. Seguidamente este entrenamiento te lleva a revisar y reconstruir tus creencias para colocarlas a tu favor.

  • La prudencia
  • El amor y
  • La paciencia.

Son cualidades que promueven la plenitud, y sanan las heridas emocionales, sin estos principios lograrás objetivos pasajeros, y en esta comunidad promovemos el aprendizaje sostenible, ese que realmente te lleva a una transformación profunda, y útil para tu legado y no meros cambios sin substancia.

Si estás lista para instaurar nuevas creencias en tu vida. Entendiendo que es parte de un proceso.

Te invito a registrarte en nuestro primer curso, facilitado por Anmy Borjas.