Lleva a tus hijos de compras

7 Consejos útiles para hacer de las compras parte de la
educación de tus hijos.

Llegaba al establecimiento, tomaba mi carrito, subía a los niños y comenzaba a pasear por los pasillos tomando todo lo que se nos antojaba, suspiro de nostalgia, era una tarea que disfrutábamos mucho.

Para ese entonces en mi casa no entraba nada que no tuviera código de barra, hasta ahora creía que el haber perdido ese toque chic de hacer mercado en el supermercado era la peor desgracia que me podía haber ocurrido.

No es igual comprar en el supermercado que comprar en el mercadillo (mercado ambulante al aire libre) jamás pensé que llegaría a gustarme hacer mercado en ese espacio donde tú misma debes escoger y pesar tu mercancía, hoy por hoy ha sido parte de lo que me ha tocado vivir en este nuevo país y traigo para ustedes como me ha enriquecido esta experiencia.

Frases como “la comodidad se paga” y “cómpralo hecho” son frases que me describían perfectamente, durante mi crecimiento mis encuentros más cercanos con un supermercado fueron a través de la pantalla de televisión en las películas y series extranjeras. De allí que la primera impronta respecto a ir al súper mercado, lo asocié a familia feliz y dinero.

Son dos mundos distintos y ambos tienen sus puntos en contra y a favor, esta es mi visión de lo que significa hacer mercado en ambos espacios, mis consejos para que lo aproveches y por qué ambos pueden ser perfectamente viables para cualquier estilo de vida, y sobre todo cómo puedes hacer de esta experiencia una experiencia educativa en tu legado.

La visión de ir con un bolso y meter en él todo lo que se te antoje, está directamente ligada al estilo de vida hedonista que aprendimos, en el que no hay límites ¡ve tras lo que quieres y luego sigue buscando más! en ese estilo de vida –nada- es suficiente, siempre hay algo de que quejarse o por lo cual sentirte desdichada, incluso si hace tres días llegaste del súper con dos carritos abarrotados de cosas.

El tipo de compras del supermercado te brinda la ilusión de que no existen límites, puedes tomar TODO lo que desees y que puedas pagar, este tipo de vida a la larga termina perjudicándote, pues creces como una persona sin disciplina, intentando tomar todo lo que deseas, y si no aprendes a limitarte a ti misma, tarde o temprano la vida te muestra que si existen límites, y generalmente te los coloca de una forma muy dolorosa.

De modo que si eres una persona disciplinada, que sabe perfectamente cuáles son sus límites, los respetas, y no vas a convertirte en una depredadora voraz, y además tienes la ventaja de tener cerca un supermercado surtido, adelante, ve a realizar las compras con tus hijos recordando hacer de la experiencia de comprar, una experiencia educativa, enséñale a tus hijos lo que tú ya has aprendido.

Si por el contrario no tienes un súper mercado surtido cerca, si consideras que te falta disciplina y eres de las que se le pudre todo en la nevera (como hasta hace poco me ocurría), si con frecuencia compras demás y quieres comenzar a ser una mujer disciplinada, el mercadillo puede ser una buena opción para ti.

En cualquier caso enseñarle a tus hijos a hacer uso consciente de sus recursos, que aprendan cómo sus hábitos de consumo impactan sus vidas y la del resto del mundo, es tal vez el primer y más elemental pilar que puedes entregarles, ya que hará de ellos lideres responsables, que se sabrán auto gestionarse, en consecuencia mejores seres humanos para un mundo que lo pide a gritos. Y como ya bien sabes, comienza con el ejemplo.

1
Comienza haciendo una reflexión de ¿para qué haces lo que haces? No se trata simplemente de ir de compras, has de la nutrición de tu familia un ritual, tómate unos minutos para pensar ¿qué necesitan? ¿Cómo con lo que comprarás estás mostrando tu amor hacia ti y hacía ellos? ¿Qué tipo de alimentación quieres proporcionar a ti y a los tuyos? ¿Le estás ayudando a ser saludables? Etc.

2
Ve preparada, alimentados antes de salir, carrito o bolsa de compras, vestimenta acorde a la ocasión, ropa fresca y cómoda, cartera adecuada, si el mercado de tu localidad no es un sitio seguro, procura llevar el dinero o las tarjetas en lugar seguro, protéjanse del sol.

3
Ve con buena actitud, escoge un lugar que en la medida de lo posible te sea agradable, no solamente por lo que ves, también por la gente a quien le compras, escoge personas agradables o en su defecto saca de ellos lo mejor.

4
Incluye tu economía en tu nuevo estilo de vida, busca alimentos de temporada, cómpralos a bajo precio y al llegar busca en internet recetas con esos productos para deleitar a los tuyos.

5
Has que sea una experiencia de disfrute, aprovecha de conocer los productos, arriésgate, no tengas miedo a preguntar que es o como se preparar algo que no conoces, intenta comprar productos que no hayan probado antes y experimenta, conversa con tus hijos sobre lo que haces, responde a sus preguntas incluso aquellas que la respuesta sea “no lo sé” vamos a preguntar.

6
Se realista, si apenas estas introduciendo vegetales a tu dieta, compra poco de ellos, y recorta al mínimo “otras opciones” por ejemplo, si el vegetal de temporada es la berenjena y nunca antes has preparado berenjena, compra poca cantidad mientras disminuyes las opciones que te permitirán que escojas esas “otras opciones” por encima de la berenjena de manera que termines aislando la berenjena en tu nevera sin darle prioridad hasta que se dañe y termine en la basura.

7
Reconócete y abrázate con cada esfuerzo y cada cambio que hagas en pro de tu legado por “pequeño que lo consideres” recuerda que no es el simple acto de economizar, estás aprendiendo, estás educando con el ejemplo, y estás construyendo un legado que prevalecerá generaciones.