Te Invito a Leer Mi Historia

¿Quieres volver a casa pero las dudas te nublan?

Llegue a la oficina después de meses de haber traído al mundo a mi tercera hija, aunque me emocionaba ver a mis compañeras y estar de nuevo ahí, mi corazón estaba con mi pequeña, el único pensamiento que tenía era “quiero cuidar a mi bebé.” Le comente de mi inquietud a mi amiga Gaby, a lo que ella respondió, tranquila, pasará, los hijos también necesitan cosas, viajes, buena educación, y si dejas el trabajo ¿cómo vas a satisfacer esas necesidades?

Reflexione en su respuesta y me dije: es cierto, además crecen demasiado rápido, y esto quedará en el olvido.Seguí mi rutina como si esa conversación nunca hubiese existido, afortunadamente mi esposo era emprendedor y el podía pasar tiempo con nuestra hija, mientras yo me dedicaba a trabajar arduamente en la oficina para satisfacer esas necesidades materiales de las que hablaba Gaby y que además satisfacían el nivel de vida al cual estaba “yo” acostumbrada, salía de casa muy temprano y regresaba muy tarde, generalmente exhausta a preparar la cena, dejar todo listo para el día siguiente y luego dormir.

Sin embargo reconocía que algo en mi había cambiado, perdí el brillo en mi vida laboral, ya no tenía ninguna aspiración de un mejor cargo, una mejor empresa, o un reconocimiento por mi esfuerzo, mi sueño corporativo había sido enterrado por las profundas ganas de ser una madre presente.

Ya tenía dos hijos mayores, uno de veintiún años, y una de dieciséis años cuando quedé embarazada de mi tercera hija, había vivido en carne propia los vestigios de ser una madre ausente, y entendía perfectamente que no era cualquier cosa lo que estaba en juego, era la vida entera de otra personita que Dios había puesto a mi cargo, tenía la madurez y experiencia suficiente para saber el alcance destructivo de seguir viviendo contra mi deseo natural de cuidar a mis crías y nunca es tarde para recuperar el tiempo perdido.

Hasta que llego el momento, todo estaba dispuesto por Dios para tomar la decisión más importante de mi vida, créeme que dejar mi empleo estable para construir un legado que esta marcando profundamente la vida de cada miembro y la historia de mi familia, y de las futuras generaciones, es tal vez la más valiente y difícil decisión que he tomado.

Construir tu legado, ser una madre presente y consciente mientras continuas siendo una mujer económicamente productiva, es decidir por el amor y la vida. Es el llamado a formar los líderes del futuro, hombres y mujeres que serán capaces conquistar la excelencia académica desde el amor y cuidado, ellos comprenderán que cuidando a otros se cuidan a si mismos, lideres con alto sentido de la colaboración, conscientes de las consecuencias de sus actos, hombres y mujeres éticos y capaces de cambiar el curso de la historia del mundo entero.

Mi trabajo será acompañarte y anticipar el recorrido, ir de la mano contigo para disminuir tus frustraciones e incertidumbre, para ello me acompaña un equipo dispuesto a servirte en cada área de tu vida, no te sentirás sola, nosotros lo haremos contigo.